Translate

Mostrando entradas con la etiqueta claves de vida. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta claves de vida. Mostrar todas las entradas

viernes, 22 de agosto de 2014

CUENTO JAPONES


Un campesino japonés, pobre pero sabio, trabajaba la tierra duramente con su hijo. 
Un día el hijo le dijo: - "Padre, ¡qué desgracia! Se nos ha ido el caballo."
- "¿Por qué le llamas desgracia?" - respondió el padre, "veremos lo que trae el tiempo..."
A los pocos días el caballo regresó, acompañado de otro caballo.
- "¡Padre, qué suerte!" - exclamó esta vez el muchacho, "nuestro caballo ha traído otro caballo."
- "¿Por qué le llamas suerte?" - repuso el padre, "veamos qué nos trae el tiempo."


En unos cuantos días más, el muchacho quiso montar el caballo nuevo, y éste, no acostumbrado al jinete, se encabritó y lo arrojó al suelo. El muchacho se rompió una pierna.
- "Padre, qué desgracia!" - exclamó ahora el muchacho -, "¡Me he roto la pierna!"
Y el padre, retomando su experiencia y sabiduría, sentenció: -"¿Por qué le llamas desgracia? Veamos lo que trae el tiempo!"
El muchacho no se convencía de la filosofía del padre, sino que gimoteaba en su cama. Pocos días después pasaron por la aldea los enviados del Shogun, buscando jóvenes para llevárselos a la guerra. Vinieron a la casa del anciano, pero como vieron al joven con su pierna entablillada, lo dejaron y siguieron de largo. El joven comprendió entonces que nunca hay que culpar ni de la desgracia ni de la fortuna a los hechos, sino que siempre hay que darle tiempo al tiempo, para descifrar las sabias razones que nos presenta la naturaleza.

miércoles, 24 de junio de 2009

INSTRUCCIONES PARA UNA VIDA


Ya que hablamos de Filosofia Oriental, este texto es un mensaje del Dalai Lama al albor del nuevo milenio. Bastan unos pocos segundos para leerlo y pensar al respecto.

1. Ten en cuenta que los grandes amores y logros entrañan un gran riesgo.
2. Si pierdes, no pierdas la lección.
3. Aplica las tres erres:
Respétate a ti mismo,
Respeta a los demás, y
Responsabilízate de tus acciones.
4. Recuerda que, a veces, no conseguir lo que quieres es un maravilloso golpe de suerte.
5. Aprende las reglas para que sepas incumplirlas cuando conviene.
6. No permitas que una pequeña discusión empañe una gran relación.
7. Cuando te des cuenta de que has cometido un error, toma inmediatamente las medidas necesarias para corregirlo.
8. Pasa algún tiempo solo todos los días.
9. Abre tus brazos al cambio, pero no abandones tus valores.
10. Recuerda que, a veces, el silencio es la mejor respuesta.
11. Vive una buena vida honrada. Después, cuando seas mayor y mires hacia atrás, serás capaz de disfrutarla de nuevo.
12. Un entorno de amor en tu hogar es la base de tu vida.
13. Cuando no estés de acuerdo con tus seres queridos, preocúpate únicamente por la situación actual. No hagas referencias a anteriores disputas.
14. Comparte tus conocimientos. Es la forma de lograr la inmortalidad.
15. Sé bueno con la Madre Tierra.
16. Una vez al año, acude a un lugar al que nunca hayas ido antes.
17. Recuerda que la mejor relación es aquella en la que el amor mutuo es mayor que la necesidad mutua.
18. Juzga tu éxito en función de aquello a lo que has renunciado para conseguirlo.
19. Ama y cocina con absoluto derroche.

martes, 9 de junio de 2009

12 CLAVES DE LA VIDA



Vamos a hacer un parentesis en la descripción de nuestro viaje para hablar un poco de filosofia oriental.

Para iniciarse en la filosofia Zen, nada mejor que exponer las 12 claves de la vida. Hay 12 puntos fundamentales y básicos para llevar una vida parecida a los monjes Zen sin necesidad de tener que convertirse en uno de ellos:

1. Una cosa cada vez. Es parte de la vida de un monje Zen, una tarea, nada de multitareas. Un proverbio Zen dice "cuando camines, camina. Cuando comas, come

2. Hazlo pausadamente y con propósito. Aunque hagas una cosa cada vez, pueden realizarse aleatoriamente y con precipitación. Por el contrario tus acciones deberán ser razonadas y realizadas con pausa, así ganarás en concentración.

3. Hazlo de forma plena. Centra tu mente en la tarea y complétala antes de pasar a la siguiente. Si algo queda inacabado, aparta la tarea completamente no dejando ningún resquicio. Si preparas un bocadillo, no lo comas hasta que hayas recojido y limpiado todo lo que utilizaste para prepararlo.

4. Haz menos. Un monje Zen no tiene una vida perezosa. Se levanta pronto y trabajada durante todo el día, pero no genera una lista de tareas sin acabar. Realice las tareas que realice serán esas y ninguna más. Menos tareas significa poner tu atención en ellas y las realizarás plenamente. Muchas tareas programadas hará que saltemos de una a otra rápidamente sin pensar y sin concentrarnos en ellas
5. Espacia las tareas. Disponer de tiempo entre tareas te ayudará a concentrarte en ellas y te facilitará completarlas. Una programación relajada ayudará a finalizar tareas que se alarguen disponiendo del tiempo que necesario para finalizarlas.

6. Desarrolla rituales. Los monjes Zen tienes sus propios rituales para las tareas que realizan, desde comer a limpiar o meditar. Eso les ayuda a darles la máxima atención y a que sean realizadas, con pausa, correctamente. No tienes que seguir ningún ritual, crea tus propios para cada tarea que realices, preparar comida, limpiar, despertarse o acostarse o hasta como preparase para el ejercicio.

7. Asigna tiempo para ciertas tareas. Hay tareas diarias que requieren un horario específico. Determina el tiempo para el aseo, para trabajar, para limpiar o para comer. Esto asegura que las tareas sean realizadas regularmente. Si para ti una tarea tiene la importancia suficiente para realizarse con regularidad, asígnale el tiempo necesario.

8. Dedica tiempo a sentarte. Una parte fundamental de la vida del monje Zen es la meditación sentado (zazen). Esto requiere designar un tiempo simplemente para sentarse. La meditación es práctica ayuda a encontrase pero no hay por qué realizarla cuando estés sentado. Hacer ejercicio puede ser una buena práctica para centrarse en uno mismo, cualquier actividad te pude ayudar a encontrarte.

9. Sonríe y ayuda a los demás. Los monjes Zen dedican parte de su día al servicio a los demás. Esto enseña humildad y aleja el egoísmo de sus vidas que se orientan al servicio. Dentro de la familia o fuera puedes dedicar ese tiempo a los demás. De igual forma sonreír y ser amable con todo el mundo ayuda a mejorar la vida de los que te rodean. Considera unirte al trabajo voluntario de caridad.

10. Haz que limpiar o cocinar sean parte de la meditación. Además de la meditación zazen, limpiar y cocinar son partes importantes del día de un monje Zen. Pueden resultar ensalzantes al realizarlas cada día como practica del auto-conocimiento. Si para ti son aburridas, intenta hacerlas parte de la meditación, concéntrate en ellas, hazlas pausada y plenamente, tu día cambiara plenamente (y tu casa estará más limpia).

11. Piensa qué es necesario. Hay muy poco en la vida de un monje Zen que no sea necesario. En su armario no hay prendas exclusivas, ni muchos zapatos, nada de instrumentos tecnológicos, coches o comida basura (su dieta es vegetariana). No es necesario vivir como un monje Zen pero nos tiene que servir para recordar que hay muchas cosas en la vida que no son necesarias, y es interesante pensar que necesitamos realmente en nuestra vida y que cosas son necesarias.

12. Vive de forma sencilla. Es el corolario de la regla 11, si no es necesario, puedes vivir sin ello. Libérate de aquello que no sea necesario o esencial. Para cada uno, esto será diferente, familia, lectura, ejercicio o lo amigos pueden ser algo esencial en tu vida. Decide que es lo más importante para ti y hazle hueco en tu vida eliminando lo que no sea esencial